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Mensaje de Thoraya Ahmed Obaid, Directora
Ejecutiva del UNFPA
Hoy,
Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, es el momento de
rendir homenaje a los millones de personas de todo el mundo que
se han pronunciado y han hablado honesta y abiertamente acerca
del VIH/SIDA.
Es hora de reconocer a las mujeres,
los hombres y los jóvenes que han quebrado el silencio,
el estigma y la discriminación que rodean al SIDA. Es hora
de homenajear a todas las personas que han hecho gala de compasión
para con quienes sufren y han contribuido a proporcionarles el
tratamiento y el apoyo que necesitan para sobrevivir.
Y es hora de encomiar a los
líderes de comunidades y países que han promovido
acciones para, ante todo, prevenir la infección con el
VIH. Abordar el VIH/SIDA significa abordar simultáneamente
la prevención, el tratamiento y la atención. Si
hay algo que hemos aprendido a lo largo de los años, es
que la pandemia requiere una respuesta integral y coordinada que
promueva y respete los derechos humanos y vincule el VIH/SIDA
con la salud sexual y reproductiva.
En este Día, es importante
centrar nuestra atención en las medidas que sabemos dan
buenos resultados y galvanizar un mayor compromiso político
y más recursos financieros en apoyo de esos fines.
Sabemos que un tratamiento eficaz
del VIH prepara el terreno para una más eficaz prevención
de la infección con el VIH. El objetivo, en última
instancia, debe ser lograr el acceso universal a la prevención,
el tratamiento y la atención.
No obstante, actualmente sólo
una persona de cada cinco posee los conocimientos y los medios
para prevenir la infección. Y la dura realidad es que,
pese a los adelantos ya logrados, este año casi cinco millones
de personas se agregaron a los infectados y que las mujeres y
los jóvenes son afectados desproporcionadamente.
No lograremos contrarrestar
la propagación del VIH/SIDA a menos que se intensifiquen
el alcance y la escala de las medidas de prevención del
VIH. Las estrategias deben involucrar a todas las personas afectadas
- incluidos los jóvenes, que cada año constituyen
más de la mitad de los nuevos casos de infección
en todo el mundo - y responder a las realidades que éstas
enfrentan.
Si una epidemia local es impulsada
por el trabajo sexual o el uso de drogas por vía endovenosa,
entonces las estrategias deben responder a esos comportamientos.
Si la epidemia se transmite por vía sexual, entonces la
abstinencia, el aplazamiento de la primera experiencia sexual,
la reducción del número de compañeros sexuales
y un mayor uso sistemático de condones masculinos y femeninos,
son todos factores que desempeñan importantes papeles.
En muchos países, el
matrimonio y la fidelidad de las esposas no han protegido a esas
mujeres contra la infección con el VIH. Para que las acciones
preventivas tengan éxito, deben complementarse con medidas
para involucrar a los hombres, propiciar que adopten comportamientos
más responsables y promover y proteger los derechos humanos
de todas las mujeres.
Todos juntos, debemos ampliar
los adelantos ya logrados e intensificar la lucha para conquistar
el VIH/SIDA.

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