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Mensaje de Thoraya Ahmed Obaid, Directora
Ejecutiva del UNFPA
07/04/2005
El lema
del Día Mundial de la Salud, es Tomar en cuenta a cada
madre y cada niño. Una manera segura de lograrlo es
garantizar el acceso universal a servicios de salud reproductiva,
como fue convenido en la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo. Esto es particularmente importante para 1.300
millones de jóvenes, la mayor generación de jóvenes
registrada en la historia.
La salud reproductiva tiene
importancia crítica para la salud y el bienestar de las
mujeres y los niños en el mundo en desarrollo. Si cada
mujer tuviera acceso a la planificación de la familia y
a atención de alta calidad durante el embarazo y el parto,
disminuiría pronunciadamente el número de defunciones
de madres, recién nacidos y niños. Si cada mujer
tuviera los conocimientos y los medios para prevenir la infección
con el VIH, se contrarrestaría la pandemia del SIDA . Ampliar
los medios de acción de la mujer e involucrar a los hombres
son la clave del éxito.
Hoy, en el Día Mundial
de la Salud, exhorto a los gobiernos a acrecentar el gasto en
salud reproductiva y beneficiar con esas inversiones a las comunidades
donde las necesidades son mayores. Si se ofreciera atención
médica del parto por personal capacitado, se reduciría
en casi 75% la mortalidad derivada de la maternidad.
Solamente ofreciendo servicios
de planificación de la familia, podrían reducirse
en 25% la mortalidad materna. A medida que aumenta el uso de anticonceptivos,
disminuye el número de defunciones de madres y recién
nacidos. Varios estudios indican que, si se ofrecieran servicios
de planificación de la familia a la mujeres de la India
que desean espaciar sus alumbramientos, podría prevenirse
una de cada cinco defunciones infantiles.
Entonces, pasemos de las
buenas palabras a las partidas presupuestarias. Aumentemos la
escala de las intervenciones de comprobada eficacia en función
de los costos. Asignemos prioridad política a la salud
reproductiva, como lo han aconsejado el Secretario General Kofi
Annan, la Comisión Económica para África
y el Proyecto del Milenio. Del medio millón de defunciones
maternas registradas cada año, 95% ocurren en África
y Asia. A lo largo de toda su vida, una mujer en África
al Sur del Sahara corre un riesgo de 1:16 de perder la vida durante
el embarazo o el parto, en comparación con 1:3.800 para
una mujer en el mundo desarrollado.
Esto constituye una crisis de
salud pública y un escándalo moral. Es excesivo
el número de mujeres privadas del acceso a servicios básicos
de salud, que son fundamentales para la vigencia de sus derechos
humanos. Actualmente, más de 200 millones de mujeres tienen
necesidades insatisfechas de medios anticonceptivos seguros y
eficaces. Si esas necesidades fueran satisfechas, disminuirían
abruptamente las cantidades de embarazos no deseados y abortos
realizados en malas condiciones. Actualmente, un 42% de las mujeres
en el mundo en desarrollo dan a luz sin asistencia de personal
médico capacitado, lo cual crea riesgos para su salud y
la de sus hijitos. En todas las regiones, van en aumento las tasas
de VIH/SIDA entre las mujeres.
El UNFPA se ha comprometido a desarrollar
la capacidad de los países para proporcionar servicios
de salud reproductiva, asegurar la vigencia de los derechos reproductivos
y vincular esos servicios con la prevención del VIH. Hoy,
en el Día Mundial de la Salud, es hora de que los gobiernos
tomen en cuenta a cada mujer y a cada niño, comprometiendo
los recursos necesarios para su salud y su bienestar. Si los servicios
de salud reproductiva estuvieran ampliamente disponibles, las
defunciones derivadas de la maternidad serían tan infrecuentes
en África y Asia como lo son hoy en los Estados Unidos
y Europa. No será posible alcanzar los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, a menos que se garantice la salud reproductiva.

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