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Mensaje de Thoraya Ahmed Obaid, Directora
Ejecutiva del UNFPA
08/03/2005
En momentos
en que se reúnen en Nueva York líderes mundiales
y representantes de organizaciones de la mujer para el examen
a cabo de diez años de los resultados de la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, es evidente que en
todas las regiones del mundo, los gobiernos han logrado adelantos
sustanciales en cuanto a adoptar leyes y políticas de protección
de los derechos humanos de la mujer. En el ultimo decenio, se
fortalecieron los marcos jurídicos y de políticas
para la igualdad entre los géneros. El reto ahora es velar
por la aplicación práctica de las leyes que se han
promulgado y traducir las políticas existentes en programas
concretos que beneficien a las mujeres y las niñas.
El tema del Día Internacional de la Mujer es este año:
Igualdad entre los géneros después de 2005: Crear
un futuro más seguro. En él se reconoce que es imprescindible
lograr mayores adelantos en la protección de los derechos
de la mujer y asegurar la plena participación de ésta
en la adopción de decisiones, para lograr paz, desarrollo
e igualdad. Es mucho lo que queda por hacer. Actualmente, solo
15 países han alcanzado la meta de un 30% de mujeres en
sus parlamentos. Los altos niveles de violencia por motives de
género en zonas en conflicto, el aumento de la trata de
mujeres y niñas, los altos niveles de mortalidad derivada
de la maternidad, las crecientes tasas de infección de
mujeres y niñas con el VIH y la persistencia de prácticas
tradicionales nocivas, son todas situaciones que ponen de manifiesto
la necesidad de crear mayor conciencia e intensificar las acciones
colectivas.
Dado que las tradiciones y las prácticas suelen ser más
fuertes que las leyes, es preciso intensificar los esfuerzos por
ampliar los medios de acción de la mujer, fomentar la participación
comunitaria, involucrar a los hombres y utilizar enfoques con
sensibilidad cultural. En el día de hoy, exhorto a todos
los líderes a cuestionar las practicas discriminatorias
contra la mujer y la niña y estimular el debate sobre si
esas prácticas contribuyen al bienestar de los individuos,
las familias y las comunidades. Van en aumento las pruebas de
que, al proporcionar acceso en condiciones de igualdad a los servicios
de educación y salud, a las oportunidades de obtener ingresos
y a los derechos jurídicos, se beneficia no solo a las
mujeres sino también a todos los miembros de la sociedad.
Se libera plenamente el potencial de media humanidad para contribuir
al mayor progreso social y económico de todos.
Tienen importancia fundamental la salud reproductiva y los derechos
reproductivos, como convinieron los líderes mundiales en
El Cairo, en la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, y en Beijing, al celebrarse la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer. Todas las personas tienen derecho a la
salud reproductiva, a determinar libre y responsablemente la cantidad,
el momento de nacer y el espaciamiento de sus hijos; a disponer
de la información y los medios para lograrlo; y a adoptar
las decisiones relativas a la reproducción de manera libre
de coacción, discriminación y violencia. La salud
reproductiva y los derechos reproductivos son la clave de la habilitación
de la mujer y la igualdad entre los géneros y también
del logro de las metas internacionales de desarrollo. Los servicios
de salud reproductiva previenen el embarazo no deseado y el aborto,
así como la infección con el VIH, y reducen la mortalidad
de madres, recién nacidos y niños, salvando así
muchas vidas.
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, exhorto a los
gobiernos y a la comunidad internacional a reafirmar y reforzar
su compromiso en pro de la Plataforma de Acción de Beijing,
como instrumento clave para reducir la pobreza y alcanzar los
Objetivos de Desarrollo del Milenio. Afirmemos una vez más
que cada mujer y cada niña es un ser humano único
y valioso, que tiene derecho a la igualdad de oportunidades y
al disfrute de los derechos humanos universalmente aceptados,
independientemente de dónde haya nacido o donde resida.
Ahora es el momento de redoblar los esfuerzos para colocar la
igualdad de género en el lugar más prominente del
programa internacional para la paz y el desarrollo.

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