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Mensaje de Thoraya Ahmed Obaid, Directora
Ejecutiva del UNFPA
Al conmemorarse
en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer, es éste un momento propicio
para que recordemos que, como lo acordaron los líderes
mundiales en la Cumbre Mundial 2005, el progreso para la mujer
es progreso para todos.
Cada mujer tiene derecho a vivir
con dignidad y libre de temor, coacción, violencia y discriminación.
Cada mujer y cada niña tiene derecho a la educación
y la salud, incluida la salud sexual y reproductiva, y a la igualdad
de oportunidades. No obstante, esos derechos se deniegan sistemáticamente
a centenares de millones de mujeres en todo el mundo.
Como consecuencia, las mujeres
y las niñas siguen amenazadas por la violencia doméstica
y los malos tratos en sus propios hogares. Se obliga a las niñas
a contraer matrimonio en la infancia. Las mujeres y las niñas
están sujetas a chocantes niveles de violencia sexual.
En situaciones de conflicto, se utiliza la violación como
estrategia de guerra. Y va en aumento la trata de mujeres, una
forma moderna de esclavitud. Además, la violencia y la
explotación aumentan los riesgos de que las mujeres y las
niñas se infecten con el VIH y fomentan la propagación
de la pandemia de SIDA. La violencia contra la mujer constituye
una amenaza a la salud y una conculcación de los derechos
humanos. También conlleva graves costos sociales y económicos
para las mujeres, las familias, las comunidades, y para países
enteros.
En el día de hoy, y todos
los días, debemos pronunciarnos decididamente por que no
se tolere absolutamente ninguna forma de violencia contra las
mujeres y las niñas. Todos debemos intensificar nuestros
esfuerzos a fin de respaldar nuestras palabras con acciones. Y
debemos reconocer que ésta no es una cuestión que
afecta sólo a las mujeres: es una cuestión que nos
atañe a todos, y los hombres deben desempeñar un
importante y responsable papel al respecto.
Actuando juntos, debemos prevenir
y castigar la violencia contra la mujer. Esa violencia no es ni
inevitable ni tolerable, y puede ser eliminada. Es preciso cambiar
las normas y actitudes sociales que admiten la violencia contra
las mujeres y las niñas. Ésta es la primera medida,
para la cual es necesario crear conciencia, cambiar los comportamientos
y suscitar una movilización social.
Una segunda medida es la protección
jurídica. Necesitamos reforzar los sistemas jurídicos
y fortalecer el imperio de la ley. Los derechos de la mujer-incluidos
sus derechos a obtener un ingreso, a ser propietarias de bienes,
a disfrutar de seguridad y a heredar bienes-deben ser protegidos
y es preciso enjuiciar a quienes infrinjan las leyes.
Una tercera medida es la provisión
de servicios de salud e información al respecto. Es menester
que ampliemos nuestras acciones para garantizar el derecho a la
salud sexual y reproductiva, inclusive la planificación
de la familia, la maternidad sin riesgo y la prevención
del VIH.
El UNFPA está colaborando
con diversos asociados a fin de que se elimine la violencia contra
la mujer y se promuevan el empoderamiento de la mujer, la responsabilidad
del hombre, la igualdad entre hombres y mujeres y la salud y los
derechos reproductivos. Estamos convencidos de que este enfoque
integral nos hará avanzar hacia un mundo en que las mujeres
y las niñas puedan vivir libres de temores y violencia
y plasmar plenamente su potencial, y en que las mujeres y los
hombres puedan desfrutar de respeto mutuo y de confianza recíproca.

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